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Bienvenido/a a nuestra página del Movimiento, te vamos a contar nuestra historia: El Movimiento Mallín, nació en 1967 en el colegio Don Bosco en la localidad de Eugenio Bustos, en la provincia de Mendoza. En el colegio había divisiones internas entre los chicos, enfrentamientos e indisciplina habitual, obligando a los directivos a tomar medidas como retiros, momentos de reflexión, pero nada daba resultado. Por esto el Padre Aldo Peréz sdb, lleva a los chicos a un retiro (actualmente el más fuerte del Movimiento) que se llamo en "Orientaciones Juveniles", paso a llamarse MALLIN. Este encuentro cambio a los chicos y contagiaron ese espíritu en el colegio y así comenzó la obra de nuestro Padre Fundador. Más tarde este Movimiento se fue contagiando a las provincias, y hoy formamos todos los que pertenecemos un Movimiento Nacional, que lleva a sus chicos y chicas esa mirada distinta que el Padre Aldo nos legó.

martes, 28 de julio de 2009

La oración y el conocimiento de uno mismo

“La oración y el conocimiento de uno mismo”

“Señor ten piedad de mi, pecador”

La parábola del fariseo y el publicano es un espejo que revela como se para el hombre en oración ante Dios. Y este es un ejemplo distinguido porque nos habla de aquella oración que la ha hecho cada uno, el fariseo y el publicano, no en su casa y solo, sino en el templo, es decir en aquel lugar en donde se reúne la Iglesia en oración.

Este ejemplo nos revela con claridad que hay una oración aceptada y otra no. Una oración fructífera y otra no. Una parada adecuada en oración y otra no. Pues no toda oración es oración en verdad, y tampoco toda entrada al templo es fructífera ante Dios.

El fariseo se paro y expreso en su oración acerca de lo que el ha hecho de ayuno, beneficencia y practica de la ley; y utilizo estas obras de oportunidad para alabarse y enaltecerse sobre los demás. “El es el mejor y los demás son viciosos”. También el publicano se paro para orar, pero nada tenía para ofrecer a Dios de obras como el primero había detallado. No tenía sino una sola cosa para ofrecer: ofreció a Dios así mismo y pidió que Dios derramara su misericordia sobre Él.

Por ello abandonó el templo justificado pero el otro no.

En la oración hemos de discernir entre la necesidad de conocerse correctamente y en como llegar con este conocimiento ante Dios en la oración. Hay una necesidad espiritual a que conozcamos como estamos uno con si mismo para conocer su enfermedad y en como debe estar “esta parada ante Dios en la oración”.

La oración es un lugar de encuentro con Dios y de la asociación con Él. Pues como es una asociación con Dios, el hombre siente que también es una asociación con los demás y que también ellos son hijos de Dios.

Pues así como el es hijo de Dios, así también los demás son sus hijos, y unos están cerca de Él y algunos lejos de Él.

El intento de orar nos revela dos peligros: el primero esta ocultado en el regreso del hombre hacia sí mismo y en quedarse con ello, meditar en sus virtudes, enorgullecerse de si y compararse con los demás entonces cae en la soberbia luego en la condenación. Mas el segundo peligro radica en que, examinar a nosotros mismos nos conduce a descubrir nuestro alejamiento de Dios; pues nos retraemos y caemos en la frustración cuyo fin es la desesperación.

El peligro del propio contentamiento es que conduce hacia la altivez y el peligro de la frustración, uno de si mismo, es que lleva a la desesperación; forman un círculo vacío, quizás el hombre orante no se encuentre en ello.

No es una sana manera para conocerse y no nos conduce a la salvación.

En ambos estados no pararemos ante Dios, en la oración, como es debido sino solo ante nosotros mismo, quedamos pues pequeños, no crecemos en el conocimiento de nosotros mismos y tampoco en la asociación con Dios.

El regreso verdadero a uno mismo nos ayuda a salir de este círculo vacío, el círculo de la altivez de un lado y el círculo de la desesperación del otro lado. El regreso saludable esta oculto en que uno lleva a sí mismo y lo arroja ante Dios, el soberbio así como el desesperado. Este es el conocimiento del arrepentimiento. El arrepentimiento esta en que yo me traslado a Dios-“Dios, tenme piedad”. La acción del arrepentimiento pone al hombre ante el verdadero conocimiento de uno mismo. El mayor y más grande conocimiento que el hombre puede descubrir es uno solo: que el ha sido convocado hacer hijo de Dios y que le ha sido dado el honor y el “poder de ser hijos de Dios”. Cuando conocemos que somos hijos, entonces regresaremos a nuestro padre. Y si lastimamos este conocimiento y esta relación nos sometemos y decimos: “Señor, ten piedad de mi”. El último conocimiento de uno mismo es completamente aquel conocimiento que vivimos, en que somos hijos de Dios.

De acuerdo con este conocimiento verdadero la oración nos conduce a abrirse para con Dios, y Dios se compadece de nosotros y nos eleva al rango de los hijos después de habernos caído de ellos, por nuestras obras, palabras, acciones y deseos no filiales. Hemos de regresar a este lugar. Es el primero y el último lugar para las almas de los cristianos en particular.

El encerramiento del fariseo y la abertura del publicano son ejemplos de aquella oración estéril y esta oración vivificadora. La acción del publicano es acción del verdadero arrepentimiento basado sobre la relación filial con Dios y sus dos alas son: conocerse, pues dijo “yo pecador”, y elevarse hacia Dios, pues dijo “ten piedad de mi”.

La Iglesia en su amplia tradición espiritual había adoptado una oración que refleja esta espiritualidad. Ésta es la “oración de Jesús”: “Señor Jesucristo, ten piedad de mi, yo pecador” más, anuló el ayuno del miércoles y del viernes de la semana que sigue el domingo del fariseo y del publicano y esto es para que nos preparáramos de manera correcta para el gran santo ayuno. De modo que el contenido de nuestra vida espiritual no se la forma farisaica de orar, si no sumisos por el conocimiento y el espíritu que lleva la oración del publicano. El objetivo, todo el objetivo es que regresemos a “nuestro Padre que esta en los cielos”, Amén.

Monseñor Siluan Muci
Arzobispo de Buenos Aires
Y toda la Argentina

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